lundi 16 décembre 2013

¿Y por qué un doctorado?

Hace seis años exactamente, un otoño como este, discutía con un amigo en París, acerca de la idea de hacer un doctorado, él se encontraba terminando el segundo año y empezando el tercero, la respuesta inmediata a mi pregunta fue "estás loca, no se te ocurra hacer un doctorado, es horrible"; creo que no es necesario explicar que soy justo el tipo de persona al que le dices o aconsejas que no haga algo y es lo primero que hace, obvio no me iba a quedar con la duda, a partir de diciembre del 2007, comencé a gestar en mi cabeza la loca idea de hacer una tesis doctoral justo en París, ya que mi maestría había sido aquí mismo.

No pasaron más de dos semanas cuando después de recibir mis calificaciones finales y ser oficialmente una graduada, decidí comentar el caso con mi director, el cual, después de una larga charla aceptó mi proyecto... a partir de ese momento, vendrían una serie de trámites bastante problemáticos que me han tomado casi cinco años de mi vida; al fin en 2011, todo comenzaba a tomar forma, sin embargo no ha sido fácil, llegar hasta aquí, mi "segundo" año de doctorado, me ha significado toda clase de sacrificios, contables e incontables, horas de frustración, insomnio, decepción, pero no cabe duda que todo ha valido y sigue valiendo la pena más que nunca.

A lo largo de éstas líneas, pretendo narrar mi historia, así como la de muchos otros compañeros de trinchera, que nos hemos visto en los mismos aprietos en la odisea de nuestro perfeccionamiento personal y profesional, también pretendo desmitificar todas aquellas leyendas urbanas en torno a la preparación de una tesis, que se encuentran totalmente fuera de la realidad.

No miento si les digo que dar este paso, es lanzarse al vacío, en un viaje sin retorno a lo que puede ser la mejor experiencia de tu vida si es que sabes cómo sacarle provecho y lograr que valga la pena, al final vas a llegar, pero quizás sea justo que te diga que el camino de la tesis doctoral es una carrera de resistencia y nunca de velocidad.

Sean bienvenidos a bordo del viaje sin retorno que transforma mente y espíritu.

C.S.